Mesas redondas - I Curso Ambiente, Economía y Sociedad (1999)

›› Propuestas ambientales de los partidos políticos (29/9/99)

CARLOS ADLENSTEIN

Médico; Asesor en Recursos Naturales y Ambiente de Acción para la República; ex-Gerente de Salud y Ecología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande; Presidente de la consultora Ambiental S.A.

RICARDO JILEK

Arquitecto; Miembro de la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente del Partido Justicialista; ex-Secretario de Política Ambiental de la Provincia de Bs. As.

DAVID KULLOCK

Arquitecto; Coordinador de la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente del I.P.A. (Instituto Programático de la Alianza); Director de la Maestría de Planeamiento Urbano-Regional de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires.

Carlos Adlenstein:

Esta no es la propuesta programática del partido. Las propuestas programáticas son las plataformas, los aspectos teóricos, conceptuales.

Lo que yo voy a tratar de hacer es una síntesis de cómo Acción para la República llevaría a la práctica esas propuestas para salir de la crisis que están padeciendo los hombres y el medio ambiente.

Hablo 1º del hombre porque el sujeto y objeto del proyecto de los políticos es el hombre y el medio ambiente el entorno del hombre.

En el orden nacional estamos frente a una crisis gravísima del sector agropecuario. El sector agropecuario hace una gran parte de la conservación o de la destrucción del medio ambiente.

Esta crisis tiene múltiples factores, comenzando seguramente por la crisis del valor de los comodities, el incremento de la desertificación, la implementación de un mayor número de transgénicos, todo lo cual es gravísimo para el país, no solo por lo que significa como deterioro ambiental, sino por lo que implica como desarrollo económico.

Para romper este círculo vicioso hay que partir de una concepción ambientalista.

La política del actual gobierno consiste en disminuir los cargos en Parques Nacionales y restringir la actividad.

Nuestra propuesta es incrementar los Parques Nacionales, extenderlos, fortalecerlos, fortalecer la investigación, tanto en los parques como en el medio ambiente en gral.

Esto no tiene solo como objeto el patrimonio natural de la Argentina sino, también, hacer un planteo de la Argentina como país para el planeta con áreas reservadas y con la capacidad, en las áreas de uso del suelo, de hacer un uso racional y sustentable.

Esto debe ser a partir de una concepción ambiental de que el país no debe ir más a discutir subsidios.

Vengo de una reunión con compradores franceses de productos primarios, y ellos están azorados de la protección que tienen algunos productos. Por ej. el maíz en la Argentina se vende a $ 80/90. En Europa vale lo mismo, pero si ellos compran en la Argentina pagan otros $ 90 de arancel. Es imposible comprar, ni siquiera productos orgánicos.

La propuesta nuestra es luchar contra los subsidios agrícolas. A los políticos y a los economistas les va a ser de muy largo plazo porque los agricultores europeos son muy fuertes, están muy unidos, tienen mucho poder político.

Por mucho tiempo es inviable que se rompa eso, pero en el corto plazo Argentina puede plantear que es un país que ofrece al planeta áreas ambientales que no las tienen los países del norte.

Podemos argumentar que para mantener estos Parques Nacionales y las áreas forestales que son necesarias, nos tienen que dejar colocar nuestros productos.

La discusión pasa, no por donde la pasa la Secretaría de Recursos Naturales que anunció la elaboración de un proyecto para cambiar deuda por naturaleza como lo hicieran Costa Rica y otros países. La Argentina no puede plantear, como los países postergados, la condonación de la deuda.

La Argentina debe discutir que le compren los productos y que no necesita limosnas. La Argentina tiene una producción orgánica muy importante que puede crecer mucho más. El mundo demanda esa producción. Hay nichos del mercado. Puede ser una producción rentable.

Nosotros necesitamos que se transforme en mano de obra, en actividad económica, y que nuestros productos puedan ser colocados en un mercado demandante.

Para ello hay que cambiar la estrategia, cambiar totalmente la discusión. Nosotros planteamos que somos un país ambientalmente sustentable, con reservas naturales , con producción ambiental y con una industria que no contamina, y este es el otro cambio que estamos proponiendo, que nuestra industria se adecue y traer créditos. En vez de ir a pedir cancelación de deuda, pedir créditos. No para aumentar la deuda en gastos superfluos o en proyectos faraónicos. Créditos para la producción, para la transformación industrial, para tener un país ambientalmente sustentable, para aumentar la investigación, para aumentar el desarrollo de los Parques Nacionales, para recuperar y remediar los Riachuelos y los Reconquistas.

Esta es la concepción diferente que estamos planteando. Es factible. Nuestros economistas y políticos pueden discutirla. Significa un cambio de discurso. Entendemos que la otra política es más de lo mismo.

Que proponemos para la ciudad de Bs. As. :

a) Terminar con la contaminación visual de los cables y los carteles. No hay normas todavía, lo que implica un desafío para los nuevos legisladores.

b) Cambiar nuestro concepto verde de la ciudad. Bs. As. por ej. , tiene la vida útil de los árboles terminada en muchos barrios. No se trata de gastar recursos del Estado sino de recurrir a nuestros deudores. Se han privatizado servicios y las empresas privatizadas han roto las raíces de nuestros árboles. Han mejorado la calidad de los servicios pero han destruido. Como medida de resarcimiento tendrán que pagarnos el reverdecimiento de la ciudad. Tendremos que negociar y tendrán que actuar los entes reguladores. Estamos manteniendo conversaciones informales con las grandes empresas y ellas no verían mal su participación en esto porque necesitan acercarse a la comunidad.

c) Prohibir que se edifique en las áreas verdes de Bs. As. como ha ocurrido con confitería y con un canal de televisión. Esta legislación debe ser dura.

d) Cambiar el vivir de espaldas al Río de la Plata para pasar a estar de frente al río. Dejar de perder los km. de costa que tenemos. Aumentarlos o, por lo menos, mantenerlos.

e) Que los entes reguladores desempeñen su rol de cuidar la calidad de vida y la calidad ambiental. No han sido creados solo para que asistan al desarrollo de las empresas de servicios. Hay que exigirles que los servicios se han privatizado para asegurar la calidad de vida y la calidad ambiental.

f) La Defensoría del Pueblo, junto con los entes reguladores y con el Ente único regulador que se creó en la Capital, debe tener un rol protagónico. Obviamente con participación de las ONGs.

g) Esta propuesta incluye la creación de más puestos de trabajo. Ese es otro objetivo que tenemos que plantear. En el mundo las empresas ambientales, los proyectos de desarrollo de producción orgánica, una agricultura sustentable, es mayor ocupación de mano de obra.

Si podemos ser un país sustentable aumentamos la ocupación, generamos mayor actividad económica, generamos más turismo.

Para concluir, podemos decir que tenemos contaminación de aire por irracionalidad, por mal manejo del tránsito, porque tenemos chimeneas todavía en Bs. As.

Si la crisis energética hubiera continuado hubiéramos tenido una lluvia ácida porque se iba a comprar fuel oíl a Venezuela con un alto contenido de azufre.

Cuando se importa combustible los entes reguladores deben controlar las condiciones del mismo. Por lo general la nafta más barata es la más contaminante.

Con respecto a los residuos pareciera que nuestra comunidad sigue desconociendo que hay residuos peligrosos. ¿Cómo puede ser que queramos las industrias y no ponemos plantas de tratamiento de los residuos peligrosos? Ninguna intendencia las quiere en su territorio. Debemos concertar al respecto.

Con respecto al Riachuelo no vamos a lograr soluciones si no recurrimos a la participación privada. Nos dicen algunos urbanistas que debiéramos tener 15 puentes sobre el Riachuelo. No tiene el Estado fondos para hacerlo, pero hagamos concertación con grupos privados que construyan áreas deportivas, áreas de esparcimiento, centros comerciales, parques, etc., con criterio de ordenamiento.

Han venido inversores extranjeros a plantear que creían que el Riachuelo era recuperable. Esto no es una tarea de los 1000 días sin duda, por eso fracasaron. Es una tarea de largo plazo, pero sin inversión privada no va a funcionar.

Lo que planteamos es una concertación, inversiones privadas pero en un marco de coherencia, en un marco de planificación, en un marco ambientalmente sustentable.

Ricardo Jilek:

A mí me toca exponer la plataforma del Partido Justicialista en materia ambiental.

Este es un trabajo que se realizó a partir de la convocatoria del Comando de Campaña en el que participaron más de 200 profesionales que se constituyeron en comisiones. Realmente lograr el consenso para llegar a esto que ha sido editado fue un trabajo de mucho tiempo. Creo que hemos hecho algo equilibrado. Darle coherencia a las ideas que se proponían de distinto tinte ideológico respecto del ambiente, dentro del mismo partido justicialista, fue un trabajo interesante y bastante arduo.

Lo hemos sintetizado en 10 puntos porque el Comando de Campaña pedía que se incluyera en un "1er documento de la Plataforma General" que eran 100 propuestas.

El lema que proponemos es "Protegeremos el ambiente porque defendemos la vida" y trataré de referirme brevemente a cada uno de los puntos que han sido incluidos en esta plataforma.

Buscaremos un equilibrio racional entre lo económico, lo social y lo ecológico. El Desarrollo Sustentable es un derecho. No coincido con el Dr. Adlenstein cuando dice que la Argentina es un país sustentable. No lo somos y nos falta mucho, pero creemos que a partir del art. 41 de la Constitución Nacional es un derecho claramente expresado y que tenemos que construir entre todos.

Pero no solamente es un derecho. También es una responsabilidad de los argentinos, de los dirigentes y de las administraciones.

El desarrollo sustentable no es solo conservación, es también crecimiento económico.

Para ello tenemos que tener una transformación de los métodos de producción, el fortalecimiento de la participación social y de la equidad social fundamentalmente. Conseguir una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, entre la sociedad y la naturaleza. Una relación que realce un mayor equilibrio.

Tenemos que adoptar tecnología ambientalmente apropiada para las actividades antrópicas que se desarrollan: las productivas, las industriales, las extractivas, etc.

Tenemos que lograr métodos y políticas que minimicen la degradación que toda actividad antrópica está en algún grado generando. Hay que lograr que esta degradación sea mínima y que esté en relación con la capacidad que tienen los ecosistemas de transformarse.

Lograr el respeto pleno de la integridad ética y cultural y una calidad de vida mejor para esta generación y las futuras.

Con respecto a la cultura lo que hay que lograr es una verdadera cultura de la sustentabilidad. Lograr una sociedad sustentable a partir de lo sustentable que seamos cada uno de nosotros en nuestro accionar diario.

Algunas de las políticas que se proponen son: la creación de un Consejo Nacional de Desarrollo Sustentable con participación de todos los sectores que hacen a la política ambiental, el sector productivo, el sector empresario, las ONGs, los Estados provinciales. Un Consejo con participación amplia.

Lograr una Estrategia Nacional de Desarrollo Sustentable. Algunos pasos se han dado, pero es necesario esclarecerla y que se haga carne en la sociedad. Mayor índice de participación, mayor consenso en políticas y el compromiso de sectores para el desarrollo sustentable. Para ello es necesario una política fiscal y crediticia apropiada e incentivos para los que están con un desarrollo sustentable. Programas de coeficiencia a partir de la adopción de tecnologías limpias.

Conservaremos y aprovecharemos sustentablemente la diversidad biológica y sus componentes. Muchos de los ecosistemas son aprovechados en forma parcial. Hay que lograr formas de aprovechamiento y de apropiación de los ecosistemas sustentables. No solamente aprovechar aquello que tiene valor de mercado sino tratar de que haya integralidad en el uso de estos ecosistemas.

Para ello debemos lograr un programa de ordenamiento territorial en función de la valoración y el uso de la diversidad biológica. Para ello hay que realizar una profunda identificación y conocimiento de la diversidad biológica que tenemos. Nos falta información sobre el tema.

Es necesaria la promoción de las economías regionales y lograr un verdadero plan de lucha contra la desertificación en muchas regiones de nuestro país.

Debe darse el aprovechamiento sustentable de los bosques y la consolidación del sistema nacional de áreas protegidas. Hay todavía ecosistemas que no están incluidos en el sistema y que deben ser incluidos. Se ha hecho mucho durante estos últimos años, se han creado muchos Parques Nacionales, pero todavía falta mucho. Hay que consolidar el sistema de administración de los mismos de forma más dinámica y adaptada alas necesidades.

El ordenamiento ambiental del territorio será un instrumento de la sustentabilidad. Los arquitectos pensamos que este es un tema fundamental. Hoy no tenemos el concepto de planificación. El ordenamiento del territorio no es una política central ni lo ha sido, y se hace necesario legislar en ese sentido para tener un Plan Nacional de Ordenamiento Ambiental del Territorio a partir de un amplio proceso participativo de todos los sectores interesados en poder estructurar cómo será nuestro desarrollo futuro, las líneas de crecimiento, cómo vamos a llevar en cada región del país, según su necesidad, el desarrollo sustentable o ese crecimiento.

Hay que lograr el fortalecimiento de la gestión local. El municipio es el principio de la gestión ambiental.

Control de la contaminación. La aplicación del instrumento de la Evaluación de Impacto Ambiental, los sistemas de monitoreo y control descentralizados, donde las provincias y los municipios sean los verdaderos ejecutores.

Hay que realizar un proceso de descentralización en lo que hace al control y la fiscalización propiamente dichos. Dotar a las provincias de recursos genuinos, técnicos y humanos, para que no se registren las asimetrías que hoy tenemos. Hay provincias con mucho desarrollo en el tema ambiental y otras que no se han desarrollado nada o muy poco. Se hace necesario compensarlo a partir de una fuerte política del gobierno nacional.

Proponemos también la integración de un Fondo Nacional Ambiental para la mitigación de las emergencias y la reparación de daños, y el Consejo Federal del Medio Ambiente como el organismo válido y más adecuado para coordinar la política ambiental nacional. (instrumento existente desde 1990)

La promoción de tecnologías limpias y apropiadas es un complemento útil y necesario. Las normas internacionales ISO 14.000 en procesos y productos, la promoción en las empresas de políticas ambientales, creemos que son una ayuda a la función fiscalizadora del Estado.

Nuestro propósito es la creación de líneas preferenciales de créditos específicos para aquellos sectores que adopten tecnologías transformadoras.

El agua como recurso escaso y estratégico lo consideramos un tema vital para los argentinos. La planificación del uso a partir del desarrollo de cuencas por parte de los organismos interjurisdiccionales como el Comité de Cuencas, las cuencas hidrográficas. Nos basamos en la regionalización que marca la Constitución Nacional.

Lograr una planificación en el uso del agua a partir del desarrollo de ecozonas, de la cuenca hidrográfica como región homogénea, el concepto de la sustentabilidad en el uso.

El hecho de que haya mayor o menor acceso al agua potable y el saneamiento hídrico son temas fundamentales para los más carenciados. Políticas de fortalecimiento de los sistemas de información y de pronóstico climático e hidrográfico nos parecen temas medulares.

El manejo del uso debe priorizar el mismo para los asentamientos humanos y posibilitar parámetros máximos tolerables.

La Educación ambiental incrementará la conciencia social. Este es un tema fundamental para el cambio. La escuela puede ser el centro neurálgico de dicho cambio. Hay que potenciarla como tal.

La escuela debe lograr ser en cada municipio, en cada barrio, el ámbito en donde se produzca la transformación de valores, el mejoramiento de actitudes de nuestra sociedad.

Proponemos un Plan Federal de Educación Ambiental y la Red Federal de Educación Ambiental que integre instituciones educativas de los sistemas formal e informal.

Hay que avanzar hacia un sistema jurídico-ambiental y garantizar el cumplimiento de los acuerdos internacionales. En este marco proponemos avanzar con la Ley Federal del Ambiente que ya está en tratamiento en el Congreso de la Nación, con leyes de Presupuestos Mínimos que, de acuerdo a lo indicado en la Constitución Nacional, debe dictar el Congreso Nacional, y con leyes complementarias que determinen las provincias. Hay que crear un verdadero sistema de normas ambientales.

Como hecho destacable, también propiciamos una legislación sobre daño ambiental basada específicamente en la responsabilidad objetiva y la reconstrucción prioritaria.

Desde el punto de vista internacional, nuestra idea básica es consolidar la participación de la Rep. Argentina en los foros internacionales, profundizar las consideraciones ambientales en el Mercosur. Incluir en esto a los otros poderes, por ej. el legislativo, ya que necesitamos una legislación común porque tenemos muchos ecosistemas en común con los países integrantes del Mercosur. Como ámbito de concertación también proponemos al Consejo Federal del Medio Ambiente.

Proponemos incrementar la participación social. Este es un tema muy caro al justicialismo. Propiciamos una comunidad organizada para lograr el aumento del control social sobre la gestión pública y el mejoramiento de la gestión ambiental en términos generales.

Tomamos como ejemplo destacable la autogestión responsable que propicia el sector empresario y que debe ser potenciada. Esto colabora con la gestión que debe realizar el sector público en materia de control y fiscalización.

La creación del Consejo Nacional de Desarrollo Sustentable es uno de los ámbitos de participación que se propone.

Finalmente, para que no nos olvidemos, vivimos en un país federal. Yo escuchaba las propuestas de Acción para la República que son netamente centralistas.

Nosotros queremos fortalecer el sistema federal de gobierno, consolidar el federalismo de consenso en la gestión ambiental. Descentralizar lo más posible todas las acciones. Potenciar las administraciones provinciales.

En este sentido proponemos la ampliación, la consolidación y, quizás, la firma de un nuevo Pacto Federal Ambiental.

Como Uds. saben existe un Pacto Federal Ambiental firmado por la totalidad de los gobernadores y por el Presidente de la Nación en el cual se determinan muchos de los temas hoy hablados acá, pero creo que debe ser un hecho mucho más central.

También hay que jerarquizar y fortalecer el COFEMA.

Debe haber un aumento de las estrategias de descentralización y fortalecimiento del rol del municipio y una organización regional del territorio.

Conclusión. Nuestra plataforma se basa fundamentalmente en el fortalecimiento y en el apoyo al Sistema Federal de Gobierno, el Desarrollo Sustentable, la Educación ambiental, la Participación social como forma de relacionar a los gobernantes con los gobernados, y la Descentralización efectiva y con recursos reales.

David Kullock:

Por suerte preparé un esquema de exposición más global para la presentación de la propuesta de la Alianza porque de lo contrario hubiera repetido muchos de los aspectos que expusieran los que me precedieron. Para bien o para mal algunas frases las repetimos independientemente de la adscripción partidaria que podamos tener cualquiera de nosotros.

Pensaba hacer una semblanza de objetivos, de criterios y de imágenes que provee la plataforma de la Alianza.

Esta plataforma fue elaborada en el Instituto Programático por una Comisión de Política Ambiental que yo coordino junto con Pablo Quiroga de la U.C.R., y es fruto de casi año y medio de trabajo.

Empiezo por los objetivos:

Hay un objetivo expreso, conocido, manifiesto de toda política ambiental: es el de la preservación de los recursos y de los procesos naturales en tanto son sustento de la vida social tanto en sus aspectos productivos como no productivos.

Este primer objetivo implica crítica tanto a los procesos productivos en cuanto al estilo con el que se están desenvolviendo, como a los procesos distributivos.

Con respecto a los procesos productivos la crítica hace a la externalización de los costos ambientales y la internalización de las ganancias, o sea, la inexistencia de limitaciones explícitas en nuestro orden jurídico y en nuestro orden cultural con respecto al consumo de recursos ambientales, no solo naturales.

En cuanto a la crítica implícita a los procesos distributivos hay como una doble faceta: criticamos la incorrección de estos tanto en cuanto a la distribución de responsabilidades y afectaciones por el mal relacionamiento sociedad-naturaleza, como por los efectos que causa la situación de alta heterogeneidad social que se ha incrementado en estos últimos años en nuestro país.

Leía hace poco, (creo que a Guimaraes) que los pobres no tienen ningún interés en la preservación de un ambiente de cuya calidad no participan, así como los muy ricos no tienen ningún interés en una sustentabilidad ambiental cuyos costos de insustentabilidad los pueden transferir fácilmente a otros sectores sociales menos afortunados.

Los extremos de la pirámide social son los extremos más críticos con respecto a la gestión del ambiente.

Por detrás de este objetivo común, hay un objetivo menos explícito, más implícito, más básico, más fundamental, que no es la crítica a los procesos productivos y a los procesos distributivos sino la crítica al modelo en el cual se insertan esos procesos. Este modelo que es hegemónico en nuestros días dado en llamar neoliberal, neoconservador, etc. Modelo para el cual el crecimiento económico es, prácticamente, la única dimensión de desarrollo.

La apropiación y el consumo de los bienes y servicios es la medida de la felicidad humana según nos rezan los medios masivos de comunicación.

En contraposición a esto que más que un modelo es un paradigma cultural, proponemos, pensamos, anhelamos, un tipo de sociedad que se mueva por otros intereses, donde se restituya al Hombre como centro y foco de la atención y al Hombre no sólo como consumidor, no sólo en el tener, sino en el ser, en el hacer y en el estar.

No es sólo consumir, sino que es una apropiación colectiva de aquello que provea a la necesidad básica, lo que permite decir que cierto grupo social de una sociedad dada tiene un buen nivel de calidad de vida.

Haciendo una traspolación, podemos decir que cuando pensamos en sustentabilidad ambiental no estamos pensando solamente en sustentabilidad ecológica, estamos pensando en sustentabilidad social, económica, cultural, política, etc.

Aún sin llegar al estadio de este 2º objetivo del que hablaba recién creo que es evidente a esta altura de la historia que el famoso cuento del dilema entre preservación de los recursos o desarrollo socioeconómico es una falacia.

Está ampliamente demostrado que no puede haber desarrollo socioeconómico si uno está consumiendo sin respetar los stocks, los ritmos, los ciclos de los procesos naturales de los cuales ese desarrollo depende. Así como no puede haber preservación de los recursos con mantenimiento de las fuertes asimetrías socioeconómicas.

Para ver esto claramente voy a exponer dos ejemplos: la no-disponibilidad de un buen servicio de saneamiento ambiental enferma a un alto porcentaje de la población (según la OMS la morbilidad ambiental que soporta la población fluctúa entre el 70% y el 85%). Desde un punto de vista ético esto es gravísimo y desde un punto de vista más prosaico, el costo económico de atención de este porcentaje tan alto de población, también es grave.

Lo mismo con respecto a la perdida de rentabilidad productiva por agotamiento de suelo, por desaprovechamiento de bosque, etc.

Y con un poco de prospectiva esta falacia será cada vez más grave por algo que ya se dijo, que es la creciente demanda de los mercados mundiales de productos ambientalmente fabricados, frutos de una producción sustentablemente diseñada y ejecutada.

La demanda del mercado es ya un hecho y las normas internacionales que cada vez son más amplias y abarcan más aspectos, se están constituyendo en barreras arancelarias que van a impedir que, incluso en este modelo de globalización en el cual estamos inmersos, podamos seguir mejorando nuestro saldo de importación-exportación por que se nos van a ir cerrando paulatinamente mercados.

Estas consideraciones sobre los objetivos de la propuesta que hemos hecho están condicionando cuál es el modelo de gestión que proponemos y lo ejemplificaría con tres rasgos:

1) El aspecto institucional de la gestión. Desarrollo sustentable, mediano plazo, compatibilizar objetivos ecológicos y económicos, etc., no son términos que estén dentro del vocabulario del mercado y menos del mercado prototípico de nuestro medio. Evidentemente necesitamos otro actor en escena para que estos términos se jueguen y ese actor está totalmente disminuido: el Estado. Jibarizado después de la famosa Reforma del Estado, jibarizado no sólo por que está achicado, sino porque está achicado en sus funciones, en sus competencias y en su capacidad.

Necesitamos un Estado que sea inteligente para identificar los problemas y las potencialidades, y un Estado que sea eficaz para actuar en consecuencia.

Estoy hablando de un Estado y no de un Organismo del Estado, porque lo que tenemos muy claro es que la posibilidad de instrumentación, no digamos de una política de desarrollo sustentable sino de la sustentabilidad dentro de las políticas, es que sean llevadas a cabo por el conjunto del aparato estatal y no por una Secretaría, un Ministerio o cualquier organismo específico, independientemente de cual sea su nivel.

El futuro de las políticas ambientales está básicamente en los sectores, en los sectores productivos, así como en los sectores que manejan los recursos naturales, que a veces están en los organismos ambientales y a veces ni siquiera están.

Generalmente soy criticado por decir que el éxito de una política ambiental significa que en algún momento sea innecesaria la existencia de un organismo ambiental dentro del conjunto del Estado. (Así como el día que no necesitemos una Secretaría de la Mujer sea el día que la discriminación haya desaparecido con respecto a los géneros)

Se agrega a esta concepción de que debe ser lo ambiental tarea del conjunto del aparato estatal un doble desafío ya mencionado en esta mesa: el desafío de nuestro federalismo, y coincido con Ricardo Jilek en ponderar la importancia del COFEMA como espacio de concertación, y el desafío de la descentralización. Descentralización que mucho podremos discutir pero mientras sea descentralización para la democratización de la gestión hay que respetarla.

2) Las normas de juego que las constituyen la legislación básica y la complementaria. Cumplimentar el artículo 41 de la Constitución que lleva 5 años sin ser cumplimentado. Ver cual es la estrategia más adecuada, si una única ley o una ley madre. Discutir esa estrategia en el COFEMA. Pero la legislación básica inmediata que hay que dictar la constituyen los presupuestos mínimos.

La legislación complementaria es la legislación provincial y local que tiene que dictarse y ajustarse a la básica. Este tema exige a las provincias el desafío de compatibilizar entre la autonomía y el encuadre a la legislación básica y por otro lado el desafío en cuanto al nivel de capacidad y la eficacia en la gestión. Aparece aquí nuevamente el COFEMA y toda la acción que desde el Estado – Nación redimencionado haya que hacer en apoyatura a los organismos provinciales.

3) Las transformaciones que se avizoran a partir de la puesta en marcha de estas políticas desde un Estado fortalecido y con el acuerdo social de la legislación dictada.

El Ordenamiento Ambiental es una manera de decir adecuada relación entre las ofertas de nuestro ambiente en su totalidad, ambientes naturales, antrópicas, etc., con las demandas de la sociedad. Demandas que hay que discutir, hay que jugar y hay que determinar políticamente. Demandas para la vida, demandas para la producción.

Los mecanismos para esta imagen de territorio más ordenado, más sustentable, son las reglas básicas de juego: el uso de los recursos naturales renovables con relación a su capacidad de renovación y el uso de los no renovables con relación a las perspectivas que se tienen de poder sustituirlos por otros recursos. Todo ello acompañado por el mantenimiento de la Biodiversidad.

Un capítulo aparte quisiera hacer sobre el tema de ordenamiento ambiental a nivel urbano, porque es el tema que más me interesa, y porque el 90% de los argentinos viven en ciudades. Sufren y ocasionan los principales problemas ambientales estrictamente urbanos y no estrictamente urbanos. Usando los territorios como cuencas de abastecimiento de insumos o como cuencas de soporte de los deshechos de la actividad urbana. Y, además ese 90% de la población es el que impone la cultura, los estilos y las modas con los cuales se desarrolla todo el resto de la vida social.

Con respecto a la gestión ambiental urbana yo insisto siempre con la necesidad de un cambio de actitud. Tenemos una actitud que es muy tradicional del ambientalismo de ir a la defensiva y a la resolución de los problemas y, yo creo que tenemos que ir, por el contrario, a la prevención de los problemas. No pensar sólo en la degradación y la contaminación, que son los efectos, sino en las actividades urbanas que provocan esa contaminación, esa degradación y esa pérdida de recursos.

Hay campos altamente significativos para esto y que son la gestión de saneamiento, la gestión de los residuos, la gestión de la industria, la gestión del transporte y del tránsito, y la gestión urbanística propiamente dicha.

Esta imagen de la gestión ambiental urbana no se contrapone a la clásica urbanística. El ambientalismo ha venido a resignificar la planificación urbana que de por sí es simplemente un instrumento. La resignifica y vuelve a sus orígenes.

El urbanismo moderno tiene un padre y una madre que son el urbanismo higienista, que corría a solucionar problemas, y el urbanismo utopista, que soñaba ciudades con otro orden, criticando el modelo de desarrollo.

Hoy el ambientalismo nos devuelve los mismos caminos: la ciudad sana que pregonaba el higienismo es la sociedad sostenible con calidad ambiental que propone el ambientalismo. La crítica al modernismo del consumismo exacerbado nos traslada ala crítica que hacían hace 150 años los utopistas.

DEBATE:

¿Cómo van a votar las respectivas bancadas el proyecto de rezonificación de la Rural?

David Kullock: Es un conflicto muy desgraciado. Los detalles son conocidos por todos. El predio fue vendido muy barato y en cómodas cuotas mensuales en los 90.

La Sociedad Rural tenía una ocupación centenaria como sociedad de bien público y había un compromiso de construir un centro de convenciones. Despues de la venta la Sociedad Rural se asocia con empresas inversoras y plantea, además del centro de convenciones, los famosos cines.

El terreno estuvo mal vendido porque era público, pero también está en discusión cuál era su afectación, que era pública por supuesto.

No se podía vender sin ley de la legislatura. Pero el hecho es que se vendió.

Hoy hay que negociar con que mínimo de cines puede llegar a ser menos desastrosa la operación y que es lo que puede dar la empresa a la ciudad, al barrio, a la zona, a los porteños para compensar los efectos que pueda causar la obra.

En otro estado de la situación yo diría que no se debe hacer, pero con el pozo ya hecho, lo político es negociar con el criterio de compensación de lo negativo con positivo.

Obligatoriamente los vecinos tienen que participar porque implica un cambio de zonificación. El Estatuto de la Ciudad requiere doble vuelta: 1ª votación legislativa, Audiencia pública y 2ª votación legislativa. Y la evaluación de impacto ambiental también exige audiencia pública.

Ricardo Jilek: Si bien no pertenezco a la Ciudad de Bs. As. pienso que el tema no resiste la más mínima evaluación de impacto ambiental. La E.I.A. no puede haber dado positiva.

Esta es una postura personal mía. Pienso que el proyecto significa un importante cambio del paisaje de la zona y adolece de fallas porque afecta el funcionamiento de la ciudad. Si me dicen que hubo E.I.A. positivo yo digo que fue "dibujado".

Carlos Adlenstein: Mi empresa realizó la Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto.

Dicho estudio se hizo conforme a las normas y criterios internacionales. Hubo una encuesta de opinión a la población del área de influencia, se analizaron las tendencias inmobiliarias de los últimos 50/60 años, los cambios, se hizo una evaluación del tránsito por modelos matemáticos, se hicieron mediciones del río actuales, etc.

La gente de la Sociedad Rural dice que nuestro estudio fue durísimo, que fuimos "verdes". Hemos discutido mucho con ellos.

En la E.I.A. aparecen aspectos positivos y aspectos negativos del proyecto. No impone una decisión. Es la comunidad la que debe decidir.

Nosotros proponemos medidas de mitigación, de resarcimiento: mejoras de toda el área de influencia como zona verde, reformulación del paisaje del lado del zoológico, incremento del desagote del agua de lluvia para terminar con las inundaciones con un canal que lleva al Maldonado que pasa por Godoy Cruz. Proponemos un Programa de Educación ambiental, que se entreguen las instalaciones a las ONGs ambientales para que, por lo menos una vez por año, puedan reunirse y usufructuar de ellas sin costo.

Con respecto a las fuerzas políticas, el Dr. de la Rua, en la inauguración de la Exposición Rural apoyó el proyecto y las bancadas del Frepaso, la radical y la de Acción para la República opinan favorablemente aunque con negociación.

Y con respecto a los vecinos hay dos grupos, los que quieren el proyecto y los que no lo quieren. Hay que valorar las opiniones de unos y otros.

En mi caso particular tengo una opinión positiva. Me gusta una parte del proyecto, otra hay que discutirla.

David Kullock: Como urbanista de la ciudad quisiera que se hubieran planteado las alternativas. Se debiera haber hecho el impacto de la obra en Plaza Italia vs la misma en Parque Saavedra vs la misma en Parque Almirante Brown.

Carlos Adlenstein: Cuando se encomienda la E.I.A. de este proyecto era enero de 1999. Estaba terminado un pabellón y estaba en construcción un segundo pabellón. No se planteaba ninguna alternativa. Pedían una evaluación ante un hecho consumado.

Ricardo Jilek: Eso no es una Evaluación de Impacto Ambiental sino una auditoría ambiental ante un hecho consumado.

¿Qué piensan del proyecto de hotel cinco estrellas en el Parque Nacional de Talampaya?

Carlos Adlenstein: Los Parques Nacionales no deben ser en la Argentina santuarios. Creo que debemos tener en América Latina y en la Argentina algunos santuarios pero creo que se debe manejar cada Parque Nacional con un criterio de manejo, con un proyecto, con objetivos del mismo y definir qué áreas queremos mostrar, qué áreas no vamos a mostrar, qué áreas estarán destinadas a la investigación, a la docencia, al turismo, a la conservación, y al santuario.

En este caso me gustaría analizar todas las variables, pero no me espanta tener en un área de un Parque Nacional una actividad turística en tanto sea compatible con todos los objetivos que tengo para el mismo. Pero si el Parque tiene otros objetivos y el proyecto va contra la vida del Parque no me parece que deba permitirse.

Debiéramos definir para cada Parque Nacional una estrategia y un manejo.

David Kullock: Conozco Talampaya y creo que cualquier localización cercana a la parte estructural del mismo me parece una barbaridad. Es una apropiación privada de algo que tiene que ser público. Si está a 15 km., en un lugar que no afecta para nada a la gente que no va al hotel, no veo que constituya un problema. No puede estar localizado inmediato a los monumentos.

Ricardo Jilek: La posición del Justicialismo en este sentido es que todo Parque Nacional tiene que tener un plan de manejo y que cualquier actividad debe responder a un concepto global de manejo integral del Parque.

Fundamentalmente los Parques Nacionales son áreas de conservación, con lo cual esa actividad no puede ser invadida por otro tipo de actividad que sea productivista o de turismo.

Si no hay un plan integral de manejo mal podremos decir si va un hotel de cinco, cuatro tres, dos o una estrella, si va acá o allá. Fundamentalmente ese tipo de actividades que utilizan escenarios naturales porque tienen un valor paisajístico importante consideramos que deben ser, en principio, externos al Parque. Pero el eje central de la decisión tiene que responder a un plan de manejo, a un plan muy exhaustivo del uso del Parque.

Básicamente no estamos de acuerdo con el uso de un Parque Nacional para el incremento de una actividad económica.

Opinión sobre la política de la Secretaría Nacional.

Ricardo Jilek: Nosotros estamos planteando una política para el 24 de octubre en adelante. Sabemos que la actual gestión de la Secretaría es para los justicialistas un estigma, un verdadero problema. Cualquier cosa que tenemos que explicar hacia el futuro tenemos que hacernos cargo del presente.

Consideramos que hay cosas positivas que se han logrado que deben ser potenciadas, mejoradas e incrementadas, y también hay cosas muy negativas a partir de esta gestión.

En nuestra plataforma hemos tratado de potenciar aquello que consideramos positivo y agregado aquello que falta, la participación es un ejemplo de esto último. Consideramos que los canales de participación válidos no existen.

Sobre la política ambiental en la Provincia de Bs. As.

Ricardo Jilek: Yo fui la máxima autoridad ambiental durante tres años en la Provincia. Me hago cargo de todo lo que pasó durante esos tres años.

Te puedo decir que la provincia en 1991 no tenía un sistema de normas. Era una de las provincias menos desarrolladas en materia ambiental en la Argentina.

Hoy es la provincia que más se ha desarrollado en legislación ambiental. Tiene un artículo constitucional, tiene una Ley General del ambiente, tiene un montón de leyes, tiene un sistema jurídico que hoy da ciertas respuestas. Se ha jerarquizado la gestión ambiental al depender directamente del gobernador.

Obviamente falta mucho por hacer. Falta mejorar e incrementar la gestión ambiental de la provincia de Buenos Aires.

En nuestra plataforma tomamos como base lo hecho, pero también tomamos como experiencia el desarrollo de la provincia de Córdoba, o el desarrollo de la provincia de Mendoza en materia ambiental.

Sobre la Educación ambiental que necesita la clase dirigente.

Ricardo Jilek: Creemos que debe ser una de las que más se debe capacitar para cambiar la realidad y mejorar el proceso de desarrollo sustentable a partir de un cambio de actitudes.

Pero también creo que la sociedad en su conjunto debe estar involucrada en el proceso de cambio de actitudes. No hay excluidos. El Estado y la política del Estado en su conjunto debe ser de desarrollo sustentable.

Dina Foguelman: Este es un tema en el que hay una deuda interna aparentemente inacabable y casi imposible de sacar adelante y se comprueba aquí lo que ya es sabido en todos los foros: contrariamente a lo que ocurre con otros temas nacionales, cuando se juntan los ecologistas y los ambientalistas de distintos partidos políticos, en general no hay grandes divergencias, posiblemente porque los grandes problemas nodales están tan cantados y son tan movilizadores que no puede haber diferencias de fondo.

Mi pregunta es:

¿Qué espacio consideran que realmente va a tener el área ambiental en el futuro gobierno, y si es que hay algún proyecto concreto con compromiso de ser sacado adelante?

David Kullock: Yo creo que lo de educar a los políticos es una parte del tema. La otra parte del tema es la de politizar a los técnicos. En tanto y en cuanto nosotros le llevemos a los decisores políticos propuestas que no involucren locas inversiones, sino mayores rentabilidades, creación de empleos, etc., vamos a tener éxito. En tanto le llevemos proyectos que agoten presupuestos que se requieren para educación, para salud, para desarrollo social no nos van a tener en cuenta.

Carlos Adlenstein: Los que van a ganar debieran llamar a una concertación ambiental porque somos muy pocos y todos pensamos parecido y tenemos que lograr presionar a los demás y "tirar todos del carro" para el mismo lado.

Ricardo Jilek: Hay una propuesta de reforma del Estado que la está capitaneando el Lic. Bordón y que debe ser aprobada por el Partido Justicialista, y que lleva a rango de Ministerio el tema ambiental. Si esto no fuera posible, la instancia mínima es mantener la Secretaría de Estado. Nuestra visión es potenciarla de otra manera y hacerla mucho más abierta y más participativa.

¿Cuál es la estrategia de política ambiental que tiene cada partido?

Carlos Adlenstein: Control con descentralización al máximo posible. Cumplimiento de las normas vigentes. Castigo. Relacionar mayor empleo, mayor actividad económica, con cuidado ambiental. Una presión en el marco internacional para obtener más crédito para contar con más recursos y un mejor quehacer industrial y agropecuario con criterio ambiental, obtener recursos para terminar las obras públicas que faltan para el control ambiental, y una participación del Estado a nivel central, provincial y municipal de promoción activa y de control.

David Kullock: Con respecto a la forma, creo que hay toda una panoplia de formas para utilizar. Hay casos en los cuales el Estado debe tener intervención directa y monopólica: los Parques Nacionales serían un ejemplo, hay casos en los cuales tiene que tener intervención directa asociada con el sector privado, hay situaciones para normatizar, situaciones para coordinar, situaciones para promover por el lado de la multa o de la excepción.

Para afuera también tenemos una panoplia de convenios internacionales, muchos de ellos firmados que yo creo que ameritan una reflexión sobre cada uno de ellos en particular.

Para adentro todo lo que se ha dicho del COFEMA.

Debiera haber comenzado por decir que el esfuerzo no hay que hacerlo tanto por la política ambiental sino por la ambientalización de las políticas.

Ricardo Jilek: Yo creo haber expresado algunas políticas muy concretas. Por ejemplo cuando sostenemos que un ejemplo particular de participación necesaria, por ser un protagonista sustancial dentro del proceso de desarrollo sustentable, es sin dudas, el sector empresario, ya que, a través de la autogestión responsable, de una política particular, y de acciones correctivas de sus procesos de producción, debe liderar la transformación y reversión del actual estado de degradación de los ecosistemas. Es una política concreta y clara. Le estamos diciendo a los sectores que se pongan su propia política ambiental y lo vamos a promover como beneficioso.

Un Plan Federal de Educación Ambiental, poner a la escuela como pivote del proyecto y constituir una Red Federal de Educación Ambiental, consideramos que es una política concreta. Cuando hablamos de un Plan Nacional de Ordenamiento Ambiental, de generar por primera vez un gran proceso de concertación participativo en materia de lo que queremos para nuestro territorio, sobre qué futuro pretendemos y qué modelo de desarrollo sustentable queremos, creemos que es una política concreta.

Cuando decimos que los sectores son parte del proceso de planificación también hablamos de políticas concretas.